miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL LATIDO ANTIPATRIARCAL

“Soy india./ Morena, chata de la cara, / en un país / obsesivamente racista. / Soy lesbiana, / en una nación / que compulsivamente me persigue”, escribe Karina Vergara Sánchez, poeta mexicana, activista lesbofeminista, quien en estos días estuvo compartiendo poesías, sentires, experiencias en encuentros de poesía insumisa, en La Plata y Buenos Aires. Recientemente traducida al quechua y al aymara, habla de la resistencia en tiempos de avance de la derecha neoliberal y fascista, del amor entre mujeres y de su propia erótica poética.

(ENTREVISTA POR CLAUDIA KOROL)

Cuando era niña le gustaba jugar con las palabras, erotizarse con ellas. Las palabras le parecían algo muy exótico, muy exquisito. Empezaba a jugar con ellas. Alguna maestra le explicó que ésos eran poemas. Eran cosas de niña que se quedaron ahí, fueron evolucionando y transformándose. Hoy, Karina Vergara Sánchez piensa a la poesía como un instrumento de sanación, en tanto permite recuperar la lengua materna, y hablar de una misma, hacia una misma, y hacia los propios espejos que finalmente son hermanas, compañeras, “aquellas cuya experiencia corporal han tenido similitudes. En esa mirada de espejos y en esa lengua común, sabes que hay otras que te sienten, que te acompañan. Reconoces sus dolores y tus dolores, pero también te reconoces fuerte. Y ante el individualismo neoliberal que se impone sobre nosotras desde el mundo occidentalizado, podemos oponerle comunidad. Al decir comunidad, no me refiero sólo a un grupo de personas que se reúne, sino de un grupo de personas con un sentido común, con esta experiencia corporal, esta experiencia de vida. La lucha y la rabia por justicia de quienes compartimos esta experiencia nos convierte en comunidad”.

Venís de un país donde las mujeres viven bajo constante amenaza, y hay dolores en sus cuerpos y en sus vidas. ¿Cómo hacés lugar para la poesía en esa realidad?

Creo que la poesía es indispensable para no morirnos, para mantenernos con vida, para rescatarnos unas a otras. Muchas mujeres cuando se encuentran con el feminismo dicen: “yo no sabía que así se llamaba, pero cuando lo supe pude elaborar lo que me sucedía, y combatirlo”. El feminismo nos hizo a muchas poder apropiarnos del nombre de las cosas, y por lo tanto poder hacer frente a eso. La primera parte es nombrar. Creo que la poesía hace eso. Desde el lugar terrible donde nos permite narrar: esto me duele, esto me está matando, esto mata a mi hermana, esto ha matado a mi amiga. Ése ya es un lugar de apropiarse de lo que ha sucedido. Nos permite explicarlo, y dar un cauce a la rabia. Después podemos ir a la acción. O la acción se acompaña con las palabras. Para las mujeres, la poesía nos es indispensable porque nos nombra.

En las lecturas que hiciste estos días de poesía lesbofeminista, comenzaste convocando en primer lugar a quienes no están. ¿Por qué iniciar de ese modo el encuentro poético?

Porque el mundo nos debe justicia histórica. Todas las que no están desde hace décadas, desde hace siglos. Las que nos están arrebatando cada día. En mi país siete mujeres por día. Nombrarlas nos permite decir que no es sólo una cifra fría o sin sentido. Son ellas, las que no están en la silla a mi lado, en la marcha a mi lado. No es nombrarlas como un mero formulismo, sino invitarlas como ancestras, como hermanas y como compañeras, y mantenerlas en ese lugar político espiritual de la batalla que no se cansa, que no va a dejar de nombrarlas. 

Las mujeres del MTD Lucha y Libertad de la FOB te regalaron la lectura de tus poemas, y su traducción al quechua y al aymara. ¿Cómo lo viviste?

Fue una experiencia preciosa. Cuando una escribe está hablando con la compañera, pero una compañera difusa. Lo que ellas hicieron es decir: “aquí estoy”. Quién tiene el privilegio como el que yo tuve de encontrarse con la otra que no es otra, que es una misma... , que dice yo también soy india, soy feminista, vivo en un país copado por el imperialismo, también he comido migajas, he tenido los bolsillos vacíos, yo también soy gorda. Es muy hermoso, porque es mirarnos en un juego de espejos. Yo veía a Justa leyendo el poema y decía: “perfecto, no tengo que leerlo, porque ella lo lee perfectamente, es mi voz”. No es mi voz porque sea mi poesía, sino porque Justa soy yo. Y en este juego de espejos mi historia se encuentra con su historia, y entre las dos o las tres o las tantas que éramos ahí, tejemos una historia nueva. ¿Qué cosa más linda que ésa?

Hace mucho tiempo tuve una maestra que reflexionaba sobre cómo a las mujeres se nos ha impuesto la lengua patriarcal, la de la razón, de las leyes. El lenguaje formal, académico, científico, “legítimo”. Ella decía. ¿Y si hubiera otro lenguaje que no fuera el patriarcal? ¿Y si hubiera un lenguaje que responde al latido de la madre en el vientre? Ese latido que nos permite otro ritmo, entendernos más allá de los ejercicios súper complejos de la razón, y nos permite latir en común. A mí me parece que la poesía, como el teatro, la fotografía, la danza, no hablan el lenguaje de la razón, sino ese lenguaje que tiene que ver con el latido materno, y que nos hace sentido en esa vibración que tenemos como seres humanos. Entonces cuando un mismo poema puede ser traducido al quechua, al aymara, al náhuatl, a mí me parece que más allá que la lengua es importante y es política, en donde nos encontramos es en el latido. Si ellas laten en quechua, en aymara, y yo lato en náhuatl, o latimos en castellano, estamos encontrándonos en el latido antipatriarcal.

Tu poesía nombra la lucha por la libertad de las presas, y ahí estaba escuchándote Reina Maraz... 

Sí. La poesía nombra a Reina Maraz, y a mi amiga Norma Jiménez, que fue presa en Atenco, y a otras compañeras presas en México como Yakiri, que estuvo presa por defenderse y matar a su violador. Hablo de las que están, de las que estuvieron, de las que vendrán. No estamos todas. Nos faltan las muertas. Nos faltan las desaparecidas. Nos faltan las presas. Y cuando las traemos con nosotras es un acto de justicia posible que no tiene comparación.

Fue conmovedor ver a Norita Cortiñas y a Mirta Baravalle, madres de Plaza de Mayo, escuchando la lectura de poesía lesbofeminista que hiciste en Tierra Violeta.

A mí me pareció hermoso. Me conmovió encontrarlas en la ronda de Plaza de Mayo el jueves, y luego en la lectura de poesía. Había gente alrededor preocupada. Alguien le preguntaba a Norita. “¿Sabes de qué se trata la poesía lésbica?”. Ella se reía, y contaba que se encontró con unas chicas lesbianas en el tren, e hizo hacia ellas un ejercicio de solidaridad y protección. Norita en un minuto, con una gran tranquilidad, desarmó los prejuicios. Me pareció encantador saber que estaban ahí, que hablábamos un lenguaje común. Cuando hablábamos de presas políticas, de la situación de mi país, yo sabía que nos estábamos entendiendo. Y en el momento de la poesía erótica, sus sonrisas cómplices... ¡eran cómplices!

¿Cómo llegaste a la poesía erótica?

La poesía erótica nace porque no tengo otro lenguaje para hacer saber a las personas con las que me erotizo lo que me está pasando. Comienzo por escribirlo y luego, cuando estoy en espacios de amor lésbico me gusta compartirlo, para que nos eroticemos todas juntas y al mismo tiempo.

Creo también que en general, cuando hay mujeres juntas trabajando, en diversas cosas, puede ser en política, en talleres de cocina, en lo que sea, hay una corriente erótica que corre entre todas. A veces las reconocemos menos, a veces más. Ese entendimiento piel a piel, energía a energía, vibración a vibración. En los espacios de poesía después de haber traído a las que ya no están, a las presas, hemos hablado del combate político, de la rabia, no podemos simplemente cerrar. Porque también hay una parte gozosa de estar entre nosotras. Por eso la convoco explícitamente. Esa corriente eléctrica nos recorre a todas las que estamos en ese espacio, y es recordarnos que estamos vivas, y que estamos juntas.

Pensando el lesbianismo como amor entre mujeres, en los momentos de lectura de poesía hubo realmente mucho de ese amor con distintas formas de manifestarse. 

¡Si! En estos días de encuentro nos reunimos con compañeras de Perú, Bolivia, Paraguay, Colombia, con compañeras extremadamente jóvenes, y compañeras mayores. Generaciones distintas, lenguas distintas, países distintos. Y ese deseo de encuentro entre todas, esa mirada de unas a otras, ese tejer historias entre todas. Porque finalmente la poesía era como la excusa. La excusa está ahí, pero el deseo de mirarnos, de encontrarnos, de reconocer esa lengua que finalmente para mí es una lengua materna de la poesía, y todas encontrarnos en ella, es como el amor lésbico por excelencia.

¿Qué significa para vos presentarte en tu poesía diciendo “soy india”?

Significa que he politizado el color de mi piel, los rasgos de mi rostro, la lengua de mi madre, las cosas cotidianas con las que crecí. Me costó mucho comprender que para el resto del mundo occidentalizado, son cosas que tienen que ver con la inferioridad... Me recuerdo niña, pensando que mi piel estaba sucia. Yo veía a otras compañeras en la escuela y pensaba: ¿cómo puede su piel estar tan limpia? Incluso me parecía que olían mejor, que eran mucho más hermosas. Luego me encontré con mujeres negras que escriben cosas parecidas. Es decir, nadie habla explícitamente de que tu color de piel o tus rasgos son inferiores, pero te hacen saber que eres distinta. Te lo hacen saber tanto que tú lo asumes, hasta el lugar y momento en que lo puedes politizar, y dejar de pensar en blanquearte. Pasar del blanqueamiento a la reivindicación y al orgullo, y después al combate político en el lugar donde estás. Esa soy yo como india.

Es también saberte parte de una espiritualidad...

Claro. Soy parte del pueblo nahua, un pueblo teocrático. El pueblo nahua, antes de la invasión colonización concebía el gobierno y la organización desde un lugar político espiritual. La herencia que este pueblo ha conservado es política y espiritual. No concebimos el hacer una lucha sin el espacio político y sin el espacio espiritual. Yo creo que eso es muy hermoso, porque lo que alcanzo a ver es que las personas que participan políticamente del mundo occidental, se corrompen con mucha facilidad, porque no tienen una mirada espiritual. Lo político sin lo espiritual se corrompe. Pero lo espiritual sin el principio político es “new age”. Yo creo que un aporte importante en la lucha decolonial del Abya Yala es la lucha político espiritual del pueblo nahua.

¿Cómo es tu experiencia coordinando talleres de escritura de mujeres?

Hago dos cosas. A mí me gusta pensar que son los dos lados: Eros y Tánatos. Hago talleres que tienen que ver con escrituras de placer, donde las mujeres nos atrevemos a explorar la sexualidad, y a cosas tan imprescindibles como disfrutar los sabores, los olores, las sensaciones, y escribir sobre ello. Es sanador, porque nos han arrebatado el eros sempiternamente. Por otro lado, trabajo un proyecto que se llama “desterrar fantasmas”. Yo llevaba 13 años documentando violencias en los espacios de atención a la salud de las mujeres. Pensaba que era una gran especialista en temas de violencia, porque tenía un bagaje teórico. Llevaba también unos siete años facilitando procesos de escritura erótica. En ese momento viví una situación de violencia, y cuando traté de denunciarla, me encontré con las mismas formas de violencia y maltrato que vive cualquier otra mujer. Aunque podía comprender teóricamente lo que estaba sucediendo, emocionalmente no podía con ello. Fue tan dolorosa para mí esa revictimización, que pensé en hacer con otras mujeres aquello que no había tenido para mí. Lo primero fue generar un círculo de escritura que explorara sobre esas violencias. En ese primer círculo invité a siete amigas, que yo sabía que tenían algunos fantasmas de violencias que habían vivido, y lo trabajamos entre todas. Mi objetivo era que escribiéramos y fin de la historia. Pero alguna de esas siete mujeres se fue a vivir a Chiapas y me llamó para que replicáramos allá el taller. Lo hicimos. En este momento ya van en México 13 círculos de escritura. Estamos hablando de unas 120 mujeres. Hicimos también en distintas regiones de Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala. Me parece que es importante que podamos darle nombre a lo que nos está pasando. Que reivindiquemos nuestra rabia, nuestro enojo, y que encontremos qué cauces le vamos a dar todo esto, asumiendo que la violencia que vivimos es producto de un sistema y de mecanismos estructurales. Es muy intenso reconocer que nos atraviesa la misma violencia estructural; que en el Abya Yala nos atraviesan los mismos dolores, las mismas violaciones, intentos de feminicidios, violencias económicas, y nos entendemos unas a otras porque estamos ahí adentro.

También participás de experiencias de teatro con mujeres.

Hace muchos años me importa el teatro. Como parte de la colectiva Lunas Lesbianas Feministas, que ya tiene 15 años en México, hemos hecho teatro como uno de nuestros ejercicios. Ahora tenemos un montaje que se llama “Mujeres Trabajando”. Vamos a los espacios y nos encontramos con mujeres que trabajan en fábricas, maquilas, Walmarts. La obra trata de mujeres que se alían entre ellas y se enfrentan al acosador. Después de presentarla se debaten los caminos para enfrentarlo con las asistentes. Se forman grandes debates. Hace falta un montón de trabajo para que podamos vernos incluso entre nosotras como mujeres trabajadoras. Hay una clase media con un discurso feminista muy elaborado, extra teorizado, que pasa años en reivindicaciones que no son estructurales, y que no mira realmente a la población que cuando hablamos de feminización de la pobreza, estamos hablando de nosotras, de las mujeres trabajadoras, que estamos súper explotadas en nuestros empleos y en nuestras casas. Hay un feminismo clasemediero que no responde a las necesidades de esta población que necesita rebelarse. Porque sin la mujer trabajadora no hay nada. Sólo hay un Narciso mirándose al espejo.

¿Cuál es tu lucha?

Justicia para las mujeres.

/ EN ITALIANO

(traduzione di Anita Silviano)

IL BATTITO ANTIPATRIARCALE

"Sono indigena./ Morena, faccia schiacciata / in un paese / ossessivamente razzista. Sono lesbica, / in una nazione / che compulsivamente mi perseguita”, scrive Karina Vergara Sánchez, poeta messicana, attivista lesbofemminista, che in questi giorni sta condividendo alcune poesie, sensazioni, esperienze in un incontro di poesia ribelle,alla Plata e Buenos Aires. Recentemente tradotto in quechua e aymara, lei parla dei tempi di avanzamento della destra neo-liberista e fascista, dell’amore tra donne e della sua poesia erotica.

Di Claudia Korol

Quando era bambina, le piaceva giocare con le parole, eccitarsi con esse. Le parole le apparivano qualcosa di molto esotico, gustoso. Incominciava a giocare con loro. Qualche maestra le ha spiegato che quelle erano poesie. Erano cose di bambina che si sono andate evolvendo e trasformando. Oggi, Karina Vergara Sánchez, pensa la poesia come uno strumento di guarigione, che permette di recuperare la lingua materna e parla della stessa, verso la stessa e verso i propri specchi che, alla fine, sono le sorelle, le compagne, "quelle la cui esperienza del corpo hanno somiglianze". 
In questo riflesso di specchi e in questa lingua comune tu sai che ci sono altre che ti sentono, che ti accompagnano. Riconosci i loro dolori e i tuoi ma ti riconosci anche forte. E di fronte all’individualismo neo-liberista che si impone su di noi dal mondo occidentalizzato, siamo in grado di opporre comunità. 
Nel dire comunità non mi riferisco solo a un gruppo di persone che si riuniscono ma a un gruppo di persone con un sentire comune, con questa esperienza corporea, questa esperienza di vita. La lotta e la rabbia per la giustizia di chi condivide questa esperienza ci rende comunità.

Domanda. Lei proviene da un paese in cui le donne vivono sotto costante minaccia, e c’è dolore nei loro corpi e nelle loro vite. Come si fa strada nella poesia questa realtà?

Risposta. Credo che la poesia sia indispensabile per non morire, per mantenerci in vita, per salvarci le une con le altre. Molte donne quando incontrano il femminismo dicono: “ non sapevo che si chiamasse così, però, quando l’ho saputo, ho potuto elaborare ciò che mi accadeva e combatterlo”. Il femminismo ha permesso di poterci appropriare del nome delle cose e, quindi di poter far fronte a questo. La prima cosa è nominare. Penso che la poesia faccia questo. Dal luogo terribile dove ci permette di raccontare: questo mi fa male, questo mi sta uccidendo, questo uccide mia sorella, questo ha ucciso la mia amica. Questo è già un modo di appropriarsi di quanto è successo. Ci permette di spiegarlo e di canalizzare la rabbia. Dopo, possiamo passare all’azione. L’azione che si accompagna con le parole. Per le donne, la poesia è indispensabile perché ci nomina.

D. Nelle letture che lei ha fatto in questi giorni di poesia lesbofemminista, ha iniziato con il chiamare chi non c’era. Perché cominciare in questo modo l’incontro poetico?

R. Perché il mondo ci deve giustizia storica. Tutte quelle che non ci sono da decenni, da secoli. Quelle che ci sottraggono ogni giorno. Nel mio paese, sette donne il giorno. Nominarle ci permette di dire che non sono soltanto una fredda cifra o priva di senso. Sono loro quelle che stanno sedute accanto a me, in marcia con me. Nominarle non è pura formalità, ma invitarle come ancestrali, come sorelle e come compagne e tenerle in questo luogo politico-spirituale della battaglia che non si stanca, che non smetterà di nominarle.

D. Le donne del MTD Lucha y Libertad della FOB (Federazione dell’organizzazione di base) ti hanno regalato la lettura delle tue poesie e la loro traduzione in quechua e aymara. Come lo ha vissuto?

R. E’ stata una bella esperienza. Quando si scrive, stai parlando con la compagna, con una compagna diffusa. Quello che hanno fatto è dire: "Io sono qui". Chi ha il privilegio come me di incontrarsi con l’altra, che non è altra, che è la stessa, perché dice anch’io sono indigena, sono femminista, vivo in un paese monopolizzato dall’imperialismo, anch’io ho mangiato briciole, ho avuto le tasche vuote, anch’io sono grassa. E 'molto bello, perché ci guardiamo in un gioco di specchi. Ho visto Justa leggere la poesia e mi sono detta “ perfetto, non devo leggerla, perché lei è la mia voce”. Non è la mia voce perché è la mia poesia ma perché Justa sono io. E in questo gioco di specchi la mia storia si incontra con la sua storia e tra le due o le tre o le tante che eravamo lì, abbiamo tessuto una storia nuova. Che cosa c’è di più carino?
Molto tempo fa avevo un’insegnante che rifletteva su come alle donne hanno imposto la lingua patriarcale, la ragione e le leggi. Il linguaggio formale, accademico, scientifico, "legittimo". Diceva. 
E se ci fosse un altro linguaggio che non fosse patriarcale? E se avessimo un altro linguaggio che risponde al battito del grembo materno? Questo battito che ci permette un altro ritmo, che ci fa intendere oltre gli esercizi super-complessi della ragione e ci permette battiti comuni. A me sembra che la poesia, come il teatro, la fotografia, la danza, non parlino il linguaggio della ragione ma quel linguaggio che ha a che vedere con il battito materno e che ci fa percepire questa vibrazione che abbiamo come esseri umani Allora, quando una stessa poesia può essere tradotta in quechua, aymara, o náhuatl, a me pare che più importante del linguaggio è il senso politico, dove troviamo quel battito. Se esse pulsano in quechua, in aymara, ed io in náhuatl o pulsiamo in castigliano, ci stiamo incontrando nel battito antipatriarcale.

D. La tua poesia nomina lotta per la libertà delle prigioniere. Reina Maraz ti stava ascoltando.

R. Sì la poesia nomina Reina Maraz e la mia amica Norma Jiménez, che fu sequestrata in Atenco e alle altre compagne prigioniere in Messico o come Yakiri, che è stata incarcerata per essersi difesa e aver ucciso il suo stupratore. Parlo diquelle che lo sono, lo saranno e di quelle a venire. Non siamo tutte. Mancano le desaparecidas. Mancano le prigioniere. E quando le portiamo con noi, è un atto di giustizia che non ha paragoni possibili.

D. E 'stato commovente vedere Norita Cortiñas e Mirta Baravalle, Madri di Plaza de Mayo, ascoltare la lettura della poesia lesbofemminista che ha fatto in Tierra Violeta.

R. Mi è sembrato molto bello. Mi ha commosso incontrarle a Plaza de Mayo il giovedì e, dopo, nella lettura di poesia. C’erano persone molto preoccupate. Qualcuna domandava a Norita “ Lei sa che si tratta di poesia lesbofemminista?” Lei rideva e ha raccontato di aver incontrato alcune ragazze lesbiche sul treno, e ha fatto un esercizio di solidarietà e protezione. Norita in un minuto, con grande tranquillità ha disarmato i pregiudizi. Ho trovato incantevole sapere che erano qui, che parlavamo un linguaggio comune. Quando abbiamo parlato di prigioniere politiche, della situazione del mio paese, sapevo che ci stavamo intendendo. E nel momento della poesia erotica, il loro sorriso complice… erano complici!

D. Come è arrivata alla poesia erotica?

R. La poesia erotica nasce perché non ho altro linguaggio per far sapere alle persone cos’è che mi erotizza, cosa mi sta accadendo. Inizio a scrivere e, poi, quando sto in spazi di amore lesbico, mi piace condividere, affinché ci erotizziamo tutte insieme e allo stesso tempo.
Credo anche che, in generale, quando ci sono donne che lavorano insieme su diverse cose, come la politica o laboratori di cucina o qualsiasi altra cosa, c'è una corrente erotica tra tutte. A volte, la riconosciamo meno, a volte, di più. Una comprensione, a pelle a pelle, energia a energia, vibrazione a vibrazione. Negli spazi di poesia, dopo aver portato quelle che non ci sono, le prigioniere,abbiamo parlato della lotta politica, della rabbia, non possiamo semplicemente chiudere. Perché c'è anche una parte gioiosa di stare tra di noi. Per questo la chiamo in modo esplicito. Questa energia elettrica attraversa tutte noi che siamo in quello spazio, e ci ricordiamo che siamo vive e siamo insieme.


D. Pensare il lesbismo come amore tra donne, nei momenti di lettura di poesia, c’è molto di questo amore, con modi diversi di manifestarsi.

R. Sì! In questi giorni d’incontro ci siamo riunite con le compagne del Perù, Bolivia, Paraguay, Colombia, con compagne molto giovani e compagne più anziane. Generazioni diverse, diversi linguaggi, differenti paesi. E quel desiderio d’incontro tra tutte, quello sguardo dell’una con l’altra, è tessere storia tra di noi. Perché, infine, la poesia era come una scusa. Il pretesto è qui ma il desiderio di guardarci, di incontrarci, di riconoscere questa lingua, che è per me, la lingua nativa della poesia e tutte ci incontriamo in lei, è come l’amore lesbico per eccellenza.

D. Che cosa significa per lei, presentarsi nella sua poesia, dicendo “ Sono indigena”?

R. Vuol dire che ho politicizzato il colore della mia pelle, le caratteristiche del mio volto, la mia lingua madre, le cose quotidiane con cui sono cresciuta. Mi è costato molto capire che, per il resto del mondo occidentalizzato, queste sono cose che hanno a che con la mia inferiorità. Ricordo che da bambina pensavo che la mia pelle fosse sporca. Vedevo le altre compagne di scuola e pensavo “ come può essere la sua pelle così pulita?”, inoltre, mi sembrava che avessero un odore migliore, che fossero più belle. Poi ho trovato donne nere che scrivevano cose simili. Cioè, nessuno parla in modo esplicito che il tuo colore della pelle o le tue caratteristiche sono inferiori, però, ti fanno sapere che sei diversa. Te lo fanno sapere, tanto che tu te ne convinci, fino al luogo e al tempo in cui lo puoi politicizzare e smetti di pensare di sbiancarti. Passare dallo sbiancamento alla rivendicazione e all’orgoglio e, poi, alla lotta politica nel luogo dove stai. Questa sono io come indigena.

D. E’ anche saperti parte di una spiritualità…

R. Certo. Io sono parte del popolo Nahua, un popolo teocratico. Il popolo Nahua prima dell’invasione colonizzatrice, concepiva il governo e l’organizzazione da un luogo politico spirituale. Non concepiamo la lotta senza spazio politico e senza spazio spirituale. Penso che sia molto bello, perché ciò che riesco a vedere è che le persone del mondo occidentalizzato che partecipano politicamente, si corrompono con molta facilità, perché non hanno uno sguardo spirituale. Il politico senza lo spirituale si corrompe. Lo spirituale però senza il politico è "new age". Credo che un contributo importante nella lotta decoloniale di Abya Yala sia la lotta politica e spirituale del popolo Nahua.

D. Com’è la sua esperienza coordinando laboratori di scrittura per donne?

R. Faccio due cose. Mi piace pensare che siano le due facce: Eros e Thanatos. Io faccio laboratori che hanno a che vedere con le scritture del piacere, dove noi donne osiamo esplorare la sessualità e a cose così essenziali come godere dei sapori,degli odori, delle sensazioni e scrivere di questo. E’ sanante, perché ci hanno strappato l’eros da sempre. Inoltre, lavoro su un progetto che si chiama “schiacciare fantasmi”. Da 13 anni documento violenze nelle aree di assistenza sanitaria delle donne. Credevo di essere una grande specialista in tema di violenza, perché possedevo un bagaglio teorico. Per sette anni ho anche facilitato processi di scrittura erotica. In quel momento ho vissuto una situazione di violenza e quando ho cercato di denunciarla, ho trovato le stesse forme di violenza e di abuso che vive qualsiasi donna. Anche se potevo capire teoricamente ciò che mio stava accadendo, emotivamente non riuscivo a gestirlo. E’ stata molto dolorosa per me, questa re vittimizzazione, che ho pensato di fare con altre donne, quello che non avevo avuto per me. La prima cosa è stato creare un cerchio di scrittura che esplorasse queste violenze. In questo primo circolo ho invitato sette amiche che sapevo tenessero alcuni fantasmi di violenza che avevano vissuto e li trattavamo tra di noi. Il mio obiettivo era che scrivessimo la fine della storia. Alcune di queste donne, però, sono andata a vivere in Chiapas e mi hanno chiamata perché replicassimo il seminario. Lo abbiamo fatto. E, ora, in Messico abbiamo 13 cerchi di scrittura. Stiamo parlando di circa 120 donne. Lo abbiamo fatto anche in altre regioni del Brasile, Cile, Colombia, El Salvador, Guatemala. Penso che sia importante che possiamo nominare ciò che ci sta accadendo. Che rivendichiamo la nostra rabbia, la nostra ira, quali canali dare a tutto questo, assumendo il concetto che la violenza che soffriamo è il prodotto di un sistema e di meccanismi strutturali; che in Abya Yala, ci attraversano gli stessi dolori, le stesse violazioni, i tentati femminicidi, le violenze economiche e ci capiamo le une con le altre perché ci stiamo dentro.

D. Ha anche partecipato a esperienze di teatro con donne.

R. Da molti anni mi interessa il teatro. Come parte del collettivo Lunas Lesbianas Femministas, già da 15 anni in Messico, abbiamo fatto teatro, come uno dei nostri esercizi. Adesso abbiamo un lavoro che si chiama “Mujeres Trabajando”. Andiamo negli spazi e ci incontriamo con donne che lavorano in fabbrica, nelle maquilas, Walmarts. L’opera tratta di donne che si alleano tra di loro e affrontano il molestatore. Dopo averlo presentato, si discutono con le assistenti i percorsi per affrontarlo. Ci sono grandi dibattiti. E’ necessario molto lavoro affinché possiamo includerci tra di noi come donne lavoratrici. C'è una classe media con un discorso femminista molto elaborato, super teorizzato, che passa anni a fare rivendicazioni che non sono strutturali e che non guarda realmente alla popolazione, che quando parliamo di femminilizzazione della povertà, stiamo parlando di noi, delle donne lavoratrici, che siamo super sfruttate nei nostri lavori e nelle nostre case. C'è un femminismo borghese che non soddisfa le esigenze di questa popolazione che ha bisogno di ribellarsi. Perché senza la donna lavoratrice non c’è nulla. C’è solo un Narciso che si guarda allo specchio.

D. Qual è la tua lotta?

R. Giustizia per le donne.

(traduzione di Anita Silviano)







lunes, 24 de julio de 2017

BEBÉ, SOMOS MONSTRUOS

Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

¿Qué te dirán, bebé?
¿Qué lecciones te darán sobre ética, solidaridad, justicia?
¿Quién intentaría enseñarte que no todo se compra y no todo se vende,
que la vida no tiene precio,
que el amor no se firma en un contrato?
Quién habría de contarte que se trabaja ya por construir mundos otros
en donde nadie pueda explotar a nadie.

¿Cómo se atrevería, alguien, a hablarte de sueños colectivos?
Si la semilla tuya la compraron a una estudiante necesitada,
la hormonaron por seis mil pesos.
Si tus hermanos tienen hambre y están desprotegidos.
Si usaron chantajes para exigir “altruismo”
de quienes por milenios hemos renunciado a nosotras mismas.
Si el vientre que pagaron para incubarte es de ella,
quien hoy no tiene techo.

Qué te dirán, bebé, cuando preguntes por tus ancestras
y por el lugar que es tu hogar en la tierra que pisas.

Quería escribirte versos,
pero es tan dolorosa la inhumanidad que hoy germinó,
al tiempo en que te extrajeron de su cuerpo.
Honor a la eugenesia y a tus ojos claros.
Certidumbre de que todo se puede vender y comprar,
que la vida y la dignidad tienen precio.
Y, que no falta quien ostenta el poder de pagarlo.

Contigo se engendró, otra vez,
el sueño caníbal del patriarcado.
Los úteros vueltos a depredar,
tal como han saqueado la tierra,
el agua, el trabajo de otres, las esperanzas.

Tú, eres el cordero del sacrificio,
eres sus codicias.

Quería escribir.
Sin embargo,
es tan triste tu nacimiento en dorada servidumbre;
punza así, la esclavitud nueva para tus madres
-insisten ellos-, sólo son hembras que dan servicio.
Grilletes dispuestos ya para las mujeres todas.

Hiere tu imagen-trofeo expuesta en la foto del diario.
No puedo dejar de ver el cepo en tu cuello.
Perdónanos bebé, por lo que te hemos hecho.

martes, 30 de mayo de 2017

PARIR

(Porque hoy, hablar/escribir de nuestra capacidad paridora es pronunciarse políticamente)

©Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com


Parir.
Parirte.
Parirnos.
Te estoy pariendo,
hija mía.

Soy,
somos,
todas las que caminaron ya estos senderos,
también, todas las que andarán paisajes nuevos.

La abuela de mi abuela canta hechizos
transmutados en los sonidos que de mi boca nacen.
La madre de mi abuela danza
en cada latido de este vientre de animala indómita.
Mi abuela sostiene mi mano y bendice mi frente.

Soy, hija mía.
Somos
todas nuestras ancestras.
Mi madre,
mi hermana,
tu hermana,
nuestras hermanas.
Pariendo,
pariéndome,
pariéndote,
pariéndonos.

Mi cuerpa es esta montaña que vuela nube.
Mi cuerpa es este alarido de viento remolino.
Mi cuerpa es esta cueva que se abre desde el centro de la tierra.
Tiemblo en trance, tiemblo, murmuro, tiemblo. Todo se cimbra.

Somos, es este instante único, irrepetible.
Es el momento cero, la magia cuántica.
En el universo y en el caos,
el batir de todas las alas de todas las mariposas,
de todos los tiempos, de todas las ensoñaciones.
Es aquí que somos ellas y somos nosotras
y somos todas en esta cuerpa misma.
Cuerpa salvaje,
cuerpa sagrada,
cuerpa libre que se expande infinita.

En este instante,
en donde tu cuerpo ocupa el sitio propio de mi cuerpo,
hemos encarnado en un mismo tiempo,
en un espacio uno y dimensión una.
Historias, sangre de esta sangre, ADN, memoria molecular.
Las que fueron y las que -si lo eliges- serán.
Somos, nosotras, todas.

Parir.
Parirte.
Parirme.
Parirnos.

La abuela de mi abuela en ti.
La abuela de mi abuela en mí.
Mi madre en otras que serán.
Las que vendrán y las posibilidades.
Y las imposibles y los sueños.
Y los haceres y los saberes.
Y las lágrimas y las alegrías.

Cantan, danzan, rezan, sonríen,
mientras yo gimo,
mientras mi cuerpa es travesía tremenda;
en tanto tú viajas hacia esta existencia terrena.
Cantan, danzan, sonríen, esperan.

La partera que nos acompaña nos mira a todas,
a esta multitud de vientres que se replican
en dimensiones de vía láctea.
Ella sonríe y sonríen ellas.
Sus manos nos acarician.
Sus manos te reciben.

Nos invocamos en el grito tuyo
y en el grito mío,
y nos despeñamos en cataratas amnióticas
y  nos encontramos en el mar leche
que emerge tibio de mis senos.

Bienvenidas a todas,
Bienvenidas nosotras.
Bienvenida vida,

Estamos vivas.


EN ITALIANO

Partorire

(Perché oggi, parlare/scrivere della nostra capacità riproduttiva è pronunciarsi politicamente)

Partorire
Partorirti
Partorirci
Ti sto partorendo
Figlia mia.

Sono,
siamo
tutte quelle che camminarono già questi sentieri,
anche, tutte quelle che andarono per nuovi paesaggi.
La nonna di mia nonna canta incantesimi
Trasmutati in suoni che dalla mia bocca nascono
La madre di mia nonna danza
In ogni battito di questo ventre di animale selvaggia
Mia nonna mi tiene per mano e benedice la mia fronte.


Sono, mia figlia.
Siamo tutte le nostre antenate.
Mia madre,
mia sorella,
tua sorella,
le nostre sorelle.

Partorendo,
partorendomi,
partorendoti,
partorendoci.
Il mio corpo è questa montagna che diventa nuvola
Il mio corpo è questo ululato di vento vorticoso
Il mio corpo è questa grotta che si apre dal centro della terra.
Fremo in trance, tremo, sussurro, fremo. Tutto fluisce.

Siamo, ed è questo un momento unico, irripetibile.
Questo è il momento zero, la magia quantistica.
Nell’universo e nel caos,
il battito di tutte le ali di tutte le farfalle,
di tutti i tempi, di tutti i sogni d’amore.

E 'qui che siamo loro e siamo noi
E siamo tutte in questo stesso corpo.
Corpi selvaggi
corpi sacri
corpo libero che si espande all'infinito.
In questo momento,
dove il tuo corpo prende il posto del mio corpo,
ci siamo incarnate in un istante,
in un unico spazio in una stessa dimensione.

Storie, sangue di questo sangue, DNA, memoria molecolare.
Quelle che sono state e quelle che sceglieranno di essere.
Siamo, noi, tutte.

Partorire.
Partorirti.
Partorirmi.
Partorirci.

La nonna di mia nonna in te.
La nonna di mia nonna in me.
Mia madre in altre che saranno
Quelle che verranno e le possibilità.
E le impossibili e i sogni
E le azioni e i saperi.
Le lacrime e le gioie.
Cantano, danzano, pregano, sorridono,
mentre io gemo,
mentre il mio corpo è una tremenda traversata
mentre tu viaggi verso un’esistenza terrena.
Cantano, danzano,sorridono, aspettano.

L’ostetrica che ci accompagna, ci guarda tutte
questa moltitudine di uteri che si ripetono
in una dimensione di via lattea.
Lei sorride ed esse sorridono.
Le sue mani ci accarezzano.
Le sue mani ti accolgono.

Supplichiamo nel tuo urlo
e nel mio grido
e precipitiamo in cascate amniotiche
e ci troviamo in un mare di latte
che nasce tiepido dai miei seni.

Benvenute a tutte.
Benvenute a noi.
Benvenuta vita.
Siamo vive.

(traduzione di Anita Silviano)

lunes, 17 de abril de 2017

BASTA

©Patricia Karina Vergara Sánchez 

pakave@hotmail.com



No supliques, no gimas, no exijas más.
No habrá justicia.
Nadie tendrá misericordia para ti.
Aun cuando te saquen los ojos, como a Nabila,
los aliados del agresor declararán que lo mereces.

Nadie tendrá piedad de tu madre,
aun cuando pase décadas implorando saber,
preguntando por el cuerpo de su niña muerta.
La gente dirá que te fuiste de puta y serás olvidada.

Nadie tendrá caridad para tu hija
que crecerá con hambre de tu abrazo y de todo.
En la sospecha de los demás, “algo” habrás hecho;
la mirarán en desamparo y encogerán los hombros,
tan ínfima como la madre, sentenciarán.
Ella pagará tu karma.

Nadie se conmoverá por tu sufrimiento,
ridiculizarán tu llanto,
reirán sobre tu grito de angustia.
Cientos de lamentos de mujeres,
miles de carcajadas de ellos, a diario.

No habrá clemencia para tu alma doliente,
ni para tu razón confundida por verdades a medias.
Juzgarán cada gesto para inventar tus desaciertos.
Por qué te marchaste, te quedaste, silenciaste o gritaste.
Mientras, tú extenderás la mano mendigante
de una fraternidad mentirosa que te enseñaron,
tan falsa como el amor y como su dios tan invocado.

Aun cuando desfiguren tu rostro,
aun cuando transgredan tu cuerpo,
aun cuando arranquen tu piel a tiras,
aun cuando te asesinen,
aun cuando arrojen tus despojos al basurero;
ellos seguirán impunes, las leyes les pertenecen.
Nadie se inquietará por el eco de tus lágrimas.

Esta guerra comenzó hace mucho,
hace tanto, que no recordamos
porque somos las que nacimos en cautiverio.
Ahora, los torturadores,
hasta de tu nombre quieren despojarte.
…y tú…atada a ellos,
sigues solicitando tratos de dignidad, de igualdad,
agradecida de algún acto que imaginas de empatía.

Seca tus mejillas y escucha, levanta el rostro.
No hay justicia que no hagas por ti misma.
Es mejor que comiences a prepararte.
Aquí estamos otras,
nosotras,
clandestinas,
soterradas,
silenciadas,
Sin embargo, estamos:
Inventando cómo descorrer el cerrojo,
afilando la lanza,
aprendiendo a tirar piedras a sus cabezas,
a patear genitales.
Ármate, mujer.
Es preciso estar listas para la revuelta.




jueves, 9 de marzo de 2017

MUJER RIO

Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

Ella era
mujer tierra,
mujer torrente de agua limpia,
mujer palabra lenca,
mujer resistencia.

Hace un año, ya, que la asesinaron.
Las balas son mensajes hechos plomo
de la maldad de los dueños
de las hidroeléctricas,
de las mineras,
de los madereros,
de los gobiernos;
de todos los que venden
éste, nuestro mundo,
como si fuera suyo.

Sin embargo,
la tierra regada de injusticia,
florece rebeldía
Aquellas palabras que intentaron silenciar,
resuenan en ecos poderosos e inasibles.
El temblor del miedo primero,
se convierte en cientos de rabias organizadas.
Berta vive.
Berta renace en dignidad colectiva.
Berta tornó
en caudaloso río, imparable, de agua insurrecta.


miércoles, 12 de octubre de 2016

LEGADO

©Patricia Karina Vergara Sánchez 

pakave@hotmail.com

Hombre que llegaste del viejo mundo,
fuiste tú quien violó a mi madre.
Cierto es que vengo de una lucha primigenia
entre el semen invasor y la sangre que resiste.
Eso no te convierte en mi padre.
No te reconozco.
Solamente eres el maldecido de estos labios.

Tú, has puesto triste huella en esta tierra, 
has mordido estos frutos y robado las semillas, 
has traspasado al jaguar con tu espada.
Eso no te convierte en el amo,
tan sólo eres el ambicioso agricultor de destrucción.
Por ello, es horror lo que se cosechó de tu siembra.

Tú, que naciste en siglos más recientes,
pero que, tambièn, te apropias de estos “exóticos” saberes,
que dices traducir, difundir, acercar, interpretar mis palabras
y que, sin embargo, terminan en un libro firmado con tu nombre;
sigues construyendo catedrales, sobre sitios sagrados.

"Mestizaje", "unidad nacional", "culturas hermanas"…
El discurso generoso de quien de todo se ha apropiado.
Mientras tanto, 
los niños blancos juegan en el Mcdonalds de las colonias de lujo
a ser, creen que serán, los dueños de todo.
Mientras tanto,
miles de niñas y viejos color de tierra han muerto de hambre, 
millones de injusticias sobre esta piel van ocurriendo a diario.

De la invasión, más de cinco siglos hace.
Sin embargo, es apenas un soplo de historia.
Hay pueblos que más de cien décadas resisten.
Hay pueblos que un día vuelven a ser libres.

Desde aquí, miro a mis hermanas, a mi gente, a las abuelas,
danzando, pies desnudos, a la Tonanzin Tlalli, Coatlicue.
Sobre el asfalto, desafiantes, ante los edificios del invasor.
Memoria valiente de quien sabe el lugar de los antepasados.
Pese a la mirada atónita del gringo y su foto del recuerdo.
Pese al empresario que se imagina cómo hacer negocio
de una invocación intocable.
Pese a todo,
cada danza sagrada arranca una piedrecilla, 
apenas imperceptible,
desmorona, lentamente -canto a canto-, 
la fachada del poder de los templos coloniales.

Cada latido, labor de pequeñas hormigas pacientes.
Trabajo de artesana espléndida que hilo a hilo, 
desde el telar, nace otro mundo colorido.
Cada ráfaga de aroma proveniente del popochcomitl 
despierta la memoria colectiva, combatiente.
Cada grito de atecocolli, es una promesa:
Vive la resistencia. 
Un día, se hará justicia.




miércoles, 27 de julio de 2016

VIOLACIÓN

©Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

I
Aullaban los perros el mal presagio,
vino el monstruo a buscarme.
Traía consigo una promesa de destrucción.
No tenía ojos, pero supo esconder su rostro.
Por eso no sospeché, hasta que fue tarde.

Esa noche conocí a qué huele el horror.
No podía mover mi cuerpo, temblaba espanto.
Metió sus dedos-garras en mi vagina.
Yo gritaba, pero no paró.
No entendía de piedad.

II
Mil veces me pregunté por qué
¿De qué cosa sagrada me quería despojar?
¿Del útero de mi creación?, ¿qué intentaba llevarse de mí?
¿Qué fue lo que sus garfios pretendieron arrancar?

¿Habría podido devorarme?
¿Creyó que podía sustraer la luz que me sostiene?
¿Creyó helar el calor de mis entrañas?
¿Apropiarse de un pedazo de mí, para sí?

¿Fue ese zarpazo un intento de llevarme a pedazos?
O, por el contrario,
el hedor que le carcome es tanto, que le desborda.
Quería dejar algo de ello en mi cuerpo;
hacerme compartirlo, también llevarlo.
Insecto que deposita su larva siniestra en ser viviente,
para que le coma por dentro.
Dentellada envenenada de muerto en vida,
que pretendía expandir su maleficio.

¿Qué fue, por qué la pesadilla?

III
Después,
todo era silencio.
Grité con la boca abierta,
pero todo fue silencio.
Cielo gris.
El cuerpo aterido de frío.

IV
Sin embargo,
nada fue transformado.
El monstruo sigue siendo monstruo.
Finge de día ser pobre diablo.

La carne que arrancó de mi cuerpo
es ahora polvo que ya no le nutre.
Esa es su tragedia,
su peste sigue contaminando todo.

Monstruo sigue siendo monstruo.
Haga lo que haga.
Se disfrace como se disfrace.

V
Yo fui remolino de dolor,
pero como estoy hecha de viento,
torné ráfaga.
Como soy agua,
evaporé hacia el ocaso azul violeta.
Como soy fuego, me guardé,
ceniza silenciosa-espera.
Como soy tierra,
recorrí caminos nunca antes transitados
-a pesar de quien quisiera pisarme-.
Como soy éter,
disolví el tiempo hasta otro tiempo.

VI
Así, ahora lluevo,
soy agua risueña con tintes de atardecer.
Tierra roja siempre renovada y fértil,
abierta a nueva semilla.
Éter transmisor de energía inasible.
Carbón ardiente que resiste cualquier tormenta.

Sobre todas las cosas,
me descubro viento.
Soy mujer viento,
estoy hecha de viento
que embravece al mar,
que aviva el fuego,
que transforma la tierra,
que danza en abrazo esencial con el universo.

¿Qué pueden las garras malignas contra el viento?

No pueden atraparme,
no pueden tocarme.
Me elevo,
me limpio.

VII
Soy mujer viento.
Voy girando.
Un día seré huracán.

martes, 3 de mayo de 2016

¿CUÁNDO?

Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

¿Por qué las mujeres tenemos que ser sobrevivientes de todo?

Sobrevivir al desencanto de papá
cuando supo que no serías varón.
Sobrevivir al tío, al primo, al vecino
que te tocaba la vulva cuando tenías cuatro años.
Sobrevivir al pedófilo que te acechaba camino al colegio.
Sobrevivir al susto de ver al primero que se masturbó
en la calle frente a ti, cuando tenías 9 años.
Sobrevivir al que te violó y sigue impune
habitando en la misma calle que tú, desde siempre.
Sobrevivir al maestro de educación física
que miraba tus nalgas en la secundaria.
Sobrevivir a todos los que han hablado de tu cuerpo,
tocado tu cuerpo porque sí, porque pueden hacerlo.
Y no matarse por el dolor que causa algo de ello o por todo junto.
Y lograr no ser asesinada por alguno de ellos.
¿Por qué las mujeres tenemos que ser sobrevivientes de todo?

Del médico que te manoseo los senos.
Del otro médico que te manoseo toda y te quedaste quieta
porque iba a realizarte un aborto.
Del aborto clandestino.
Del acoso laboral.
De las regalonas del patriarcado
compitiendo por la aprobación de un macho.
Y no matarse por el dolor que causa algo de ello o por todo junto.
Y lograr no ser asesinada por alguno de ellos.
Y no dejar que te mate tanto peso.

¿Por qué las mujeres tenemos que ser sobrevivientes de todo?

De la violencia obstétrica que casi acaba contigo cuando pariste.
De las cicatrices que te dejaron por todo el cuerpo.
De la violencia obstétrica que casi mata a tu cría.
De la soledad a que te obliga la vida contemporánea.
De los salarios injustos y las triples jornadas de trabajo.
De los salarios desiguales y de las montañas de platos sucios
y de las montañas de ropa por lavar.
De los salarios miserables y del jefe que exige uses tacones
y te pintes los labios.
Del macho desleal
que usa la infidelidad como una forma más de herir.
Del macho poliamoroso,
que discursa bonito, pero sólo traiciona confianzas.
Del marido que vuelve borracho, del que pega,
del que no pega, pero insulta.
Del monstruo que te tomó por el cuello y no te dejaba respirar.

Del despecho convertido en ácido que te arrojaron al rostro.
Y no matarse por el dolor que causa algo de ello o por todo junto.
Y, de milagro, no ser asesinada por alguno de ellos.
Y no dejar que te mate tanto peso, que no te mate tanto.

¿Por qué las mujeres tenemos que sobrevivir a todo?

Sobrevivir a las pisadas que vienen detrás de ti
en las calles oscuras
Sobrevivir a los amigos borrachos,
que se olvidan de que eres su amiga.
Sobrevivir al novio que no se detuvo cuando dijiste no,
ni cuando lloraste.
Sobrevivir al asaltante y al secuestrador,
a sus armas, a sus gritos, al miedo.
Sobrevivir a la académica soberbia que te acosa
porque no le rindes culto.
Sobrevivir a la droga vertida en tu copa
el día en que te sentías en confianza.
Sobrevivir a la lesbiana que te viola
y al silenciamiento cómplice de otras feministas.
Sobrevivir al desempleo
porque eres demasiado joven y no tienes experiencia.
Y no matarse por el dolor que causa algo de ello o por todo junto.
Y lograr no ser asesinada por algune de elles.
Y no dejar que te mate tanto peso, que no te mate tanto.

¿Por qué las mujeres tenemos que ser sobrevivientes de todo?

Del despido laboral
porque ya no eres la joven de cuerpo deseable.
Del abandono por ser la vieja bruja.
Del abandono por ser pobre o no ser blanca
o por ambas cosas.
De la imagen en el espejo arrugada, calva, desdentada.
De cambiarle los pañales al marido que volvió a casa
cuando necesitó niñera.
De la amiga que traiciona, por tres pesos o por nada.
De tener a los hijos secuestrados por el patriarcado
y que estén en otro lugar, lejos, a saber dónde.
Del hijo que repite sobre ti, o sobre otra, el lenguaje de golpes
que le enseñó el padre.

Del marido-exmarido que te prendió fuego mientras dormías.
De la hipoteca vencida y que te rematen la casa,
de quedarse sin nada.
De tener que usar andadera
porque los tacones que exigía el jefe destrozaron tu espalda.
De no poder respirar
porque los químicos del trabajo en fábrica acabaron con tus pulmones.
De los sueños que no fueron, del tiempo que se acaba.
Y no matarse por el dolor que causa algo de ello o por todo junto.
Y lograr no ser asesinada por alguno de ellos.
Y no dejar que te mate tanto peso, que no te mate tanto.

¿Por qué tenemos que estar siempre sobreviviendo?
¿Cuándo, en qué era, a qué hora te toca estar viva?

/ EN ITALIANO
QUANDO?

Patricia Karina Vergara Sánchez
(traduzione di Anita Silviano)

Perché le donne devono sempre sopravvivere a tutto?

Sopravvivere al disilluso papà
dopo aver saputo che non saresti stato un maschio.
Sopravvivere allo zio, cugino, vicino di casa
che ti toccava la vulva quando avevi quattro anni.
Sopravvivere al pedofilo che ti seguiva quando ti recavi a scuola.
Sopravvivere allo shock di vedere il primo che si masturba
in strada, di fronte a te, quando avevi 9 anni.
Sopravvivere a chi ti violò e impunito
abita nella stessa strada di sempre.
Sopravvivere al maestro di educazione fisica
che guardava il tuo culo al liceo
Sopravvivere a tutti quelli che hanno parlato del tuo corpo
toccandolo, perché sì, posso farlo
E non uccidersi per il dolore che provocano alcuni di loro o tutti insieme.
E riuscire a non essere ammazzata da uno di essi

Perché le donne debbono sempre sopravvivere a tutto?

Al medico che ti palpa il seno
All’altro medico che ti palpa tutta e ti dice di stare ferma
Perché ti sta facendo abortire.
Di aborto clandestino.
Di molestia lavorativa.
Alle coccole del patriarcato
in competizione per l'approvazione di un maschio.
E non uccidersi per il dolore che provocano alcuni di loro o tutti insieme.
E riuscire a non essere ammazzata da uno di essi
E non lasciare che ti uccida tanto peso.

Perché le donne debbono sempre sopravvivere a tutto?

Alla violenza ostetrica che ti ha quasi uccisa quando partoristi
Alle cicatrici che ti hanno lasciato su tutto il corpo.
Alla violenza ostetrica che ha quasi ucciso il tuo bambino.
Alla solitudine a cui ti obbliga la vita contemporanea.
Ai salari ingiusti e alle triple giornate di lavoro.
Alle retribuzioni disuguali e alle montagne di piatti sporchi
e alle montagne di panni da lavare.
Ai salari miserabili e al capo che vuole che usi i tacchi
e ti dipinga le labbra.
Al maschio sleale
che usa l’infedeltà come un modo per ferirti.
Al maschio poliamoroso
che fa bei discorsi ma tradisce solo le confidenze.
Al marito che torna ubriaco e ti picchia
e se non ti picchia, ti insulta.
Al mostro che ti prese per il collo e non ti lasciava respirare.
E non uccidersi per il dolore che provocano alcuni di loro o tutti insieme.
E riuscire a non essere ammazzata da uno di essi
E non lasciare che ti uccida tanto peso, che non ti uccida molto.

Perché le donne debbono sempre sopravvivere a tutto?

Sopravvivere ai passi che senti 
dietro di te nelle strade buie.
Sopravvivere agli amici ubriachi
che dimenticano che sei la loro amica.
Sopravvivere all’ex compagno che non si 
è fermato quando hai detto di no
né quando hai pianto.
Sopravvivere all’aggressore e al sequestratore,
alle loro armi, alle loro urla,alla paura.
Sopravvivere alla femminista superba che ti molesta
perché non la adori.
Sopravvivere alla droga versata sul tuo bicchiere
il giorno in cui ti sei fidata.
Sopravvivere alla lesbica che ti viola
e al silenzio complice delle altre lesbiche.
Sopravvivere alla disoccupazione
perché sei troppo giovane e non ha alcuna esperienza.
E non uccidersi per il dolore che provocano alcuni di loro o tutti insieme.
E riuscire a non essere ammazzata da uno di esse
E non lasciare che ti uccida tanto peso, che non ti uccida molto.

Perché le donne debbono sopravvivere a tutto?
Al licenziamento
perché non sei più la giovane dal corpo desiderabile.
All’abbandono per essere una vecchia strega.
All’abbandono per essere povera, per non essere bianca
o entrambi le cose.
All’immagine allo specchio rugosa, calva, senza denti
Al cambio dei panni del marito che torna casa
quando ha bisogno della tata.
Alla amica che ti tradisce per tre soldi o per nulla.
Allo avere i figli rapiti dal patriarcato
e sono in altri posti, lontani, sai dove.
Al figlio che ripete su te o sopra un’altra, il linguaggio dei colpi, che gli insegnò il padre.
All’ipoteca che mette all’asta la tua casa
e ti ritrovi senza niente.
Al dover usare il girello
perché i tacchi che pretendeva il capo,ti hanno distrutto la schiena.
A non poter respirare
perché le sostanze chimiche del lavoro in fabbrica sono finite nei tuoi polmoni.
Ai sogni che non furono, al tempo che sta finendo
E non uccidersi per il dolore che provocano alcuni di loro o tutti insieme.
e riuscire a non essere ammazzata da uno di essi
E non lasciare che ti uccida tanto peso, che non ti uccida molto.

Perché dobbiamo sempre sopravvivere?

Quando, in quale momento, a quale ora, ti capita di essere viva?